Este jueves fue un día de resultados concretos para la política de seguridad del gobierno de Kast en la Región Metropolitana. La PDI ejecutó en paralelo dos operativos que desarticularon bandas violentas especializadas: una dedicada a turbazos en el sector poniente de Santiago, y otra de motochorros venezolanos que baleaba a sus víctimas a la salida de bancos. En total, 16 personas detenidas.
Operativo «Ruta Nocturna»: 12 detenidos por turbazos en cinco comunas
La Fiscalía de Análisis Criminal Occidente, en conjunto con la Brigada de Robos de la PDI, logró la desarticulación de una banda que se dedicaba a los turbazos en diferentes comunas de la Región Metropolitana. El operativo dejó 12 sujetos detenidos, entre ellos un menor de 15 años.
De acuerdo con la información policial, la banda realizó cuatro turbazos además de robos con intimidación y disparos injustificados entre enero y abril de este año en las comunas de Buin, Paine, Lo Prado, Recoleta y Curacaví. Tras cometer los ilícitos, los sujetos se reunían en la casa de uno de los imputados en Cerro Navia para repartirse lo sustraído, y utilizaban los vehículos robados para cometer otros delitos al día siguiente.
Los allanamientos se realizaron en Cerro Navia, Pudahuel, Quinta Normal y Lo Prado. En los casos de Paine y Curacaví, el grupo actuó con extrema violencia, llegando a humillar a sus víctimas. El fiscal Metropolitano Occidente, Eduardo Pontigo, describió uno de los hechos más graves: «Al padre de familia lo golpean, lo amarran, se sientan arriba de él, y todo ello en presencia de sus hijos menores de edad». En otro caso, en Curacaví, los delincuentes golpearon y amarraron de pies y manos a un adulto mayor y se sacaron fotografías con la víctima.
Uno de los doce detenidos es un menor de 15 años que huyó a Argentina tras los hechos y fue capturado en la ciudad de Morón luego de cometer un robo. Otro integrante de la banda permanece prófugo pero ya está identificado.
«Los chicos buenos del flow»: ex policía venezolano con orden de Interpol por sicariato
En paralelo, la Brigada Investigadora de Robos Centro Norte de la PDI desmanteló a la banda de motochorros venezolanos «Los chicos buenos del flow», dedicados a robos con violencia bajo la modalidad de salida de bancos. Detuvieron a cuatro miembros en Estación Central.
El prefecto inspector Marco Ramírez reveló el antecedente más inquietante del operativo: uno de los integrantes de la banda, Carlos Pérez Goitia, es un exfuncionario policial venezolano que además tiene un pedido de difusión roja a través de Interpol por homicidio en sicariato.
La banda perfilaba a personas mayores en entidades bancarias para seguirlas hasta otras comunas y abordarlas violentamente con arma de fuego, sustraerles el dinero recién retirado. Entre sus víctimas hay una doctora adulta mayor a quien le dispararon en una de sus piernas en Santiago, y un hombre baleado que fue seguido desde una sucursal bancaria en el centro de la capital hasta La Pintana, quien como resultado del ataque sufrió la amputación de un brazo.
La banda también está asociada a delitos vinculados a barberías y joyerías, y la Fiscalía investiga su conexión con otros ilícitos en La Florida.
El patrón que se repite: menores de edad como escudo
Ambos operativos confirman una tendencia que el gobierno de Kast ha identificado como uno de los focos más urgentes de su agenda legislativa: el uso sistemático de menores de edad dentro de estructuras criminales organizadas. En la banda de turbazos, un menor de 15 años integraba el núcleo operativo y llegó a fugarse hasta Argentina. Es exactamente el fenómeno que llevó a 77 diputados a votar esta semana por urgenciar la reforma al sistema de responsabilidad penal adolescente.
Los dos operativos de este jueves se suman a una cadencia de resultados que el gobierno acumula semana a semana: más de 1.039 expulsiones de extranjeros con antecedentes, baja del 11,7% en homicidios, baja del 25,5% en robos con violencia y 108 toneladas de droga decomisadas en los primeros 100 días. La agenda de seguridad de Kast no se declara en conferencias de prensa — se mide en detenidos, bandas desarticuladas y víctimas que no volverán a sufrir el mismo delito.