A las pocas horas de este martes 7 de julio, mientras el resto del país dormía, alrededor de 250 policías de investigaciones se desplegaron de manera simultánea en cuatro regiones del país con un objetivo preciso: desmantelar el tentáculo del Tren de Aragua que había logrado instalarse en La Araucanía y que controlaba el tráfico de drogas a lo largo del tramo araucano de la Ruta 5 Sur. Al amanecer, el resultado estaba sobre la mesa: 50 domicilios allanados, 51 órdenes de detención ejecutadas y 35 personas capturadas.
Cómo operaba la banda
El fiscal regional de La Araucanía, Roberto Garrido, reveló el mecanismo de control que la organización había instalado en el sur del país. La estructura del Tren de Aragua no distribuía la droga directamente, la vendía en franquicia. Los microtraficantes locales debían pagar una «ficha», una cuota económica periódica, para obtener el derecho a vender en sus zonas. Quienes incumplían el pago o desafiaban la autoridad de la organización recibían castigos físicos como método de disciplina.
La ruta de la droga seguía un circuito documentado por meses de investigación: los cargamentos ingresaban al país por el norte de Chile, eran recepcionados y redistribuidos en la Región Metropolitana y luego trasladados hacia el sur para su distribución en La Araucanía. El tramo de la Ruta 5 Sur que atraviesa la región era el corredor logístico central de la operación. La banda había establecido control territorial sobre ese eje vial como si fuera un peaje del crimen organizado.
El operativo: 4 regiones, 50 domicilios, 250 policías
El procedimiento fue coordinado por el Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (SACFI) de la PDI junto a la Fiscalía Supraterritorial y la Fiscalía Regional de La Araucanía, tras varios meses de investigación encubierta. Los allanamientos se ejecutaron de forma simultánea en cuatro regiones: diez domicilios en la Región Metropolitana, uno en el Maule, más de treinta en La Araucanía y uno en Los Lagos.
El resultado final fue la detención de 35 personas — 29 de nacionalidad venezolana y 6 chilenos — y la incautación de más de 2 kilos de marihuana dosificada para su distribución, 500 gramos de clorhidrato de cocaína, $13 millones en efectivo, cuatro vehículos, 38 teléfonos celulares y 30 tarjetas bancarias. Todos los detenidos serán formalizados el jueves 9 de julio ante el Juzgado de Garantía por los delitos de asociación criminal, tráfico de drogas y lavado de activos.
El Prefecto Inspector Héctor Cornejo, jefe de la PDI en La Araucanía, resumió la mecánica del negocio: «Traían droga desde el extranjero, a su vez a la Región Metropolitana y desde ahí a Temuco, no en grandes cantidades, sino para su distribución».
La Fiscalía Supraterritorial como ariete
El operativo es el resultado directo de una herramienta que el gobierno de Kast instaló como parte central de su arquitectura de seguridad: la Fiscalía Supraterritorial, creada con el mandato específico de perseguir al crimen organizado transnacional que opera cruzando regiones y fronteras. A diferencia de las fiscalías regionales, que trabajan dentro de sus límites jurisdiccionales, la Fiscalía Supraterritorial puede coordinar investigaciones que abarcan múltiples regiones simultáneamente, exactamente lo que requería este caso, donde la red operaba desde la RM hasta La Araucanía con ramificaciones en el Maule y Los Lagos.
Es la misma estructura que lideró la investigación de «Larry Changa», cofundador del Tren de Aragua cuya extradición desde Colombia fue firmada por el presidente saliente Petro la semana pasada. La combinación de persecución penal doméstica con gestión diplomática de extradiciones internacionales es el modelo que el Ejecutivo está consolidando como política de Estado contra el crimen transnacional.
El patrón: el Tren de Aragua pierde fuerza en Chile
El megaoperativo de esta madrugada no ocurre en el vacío. Se suma a una cadencia de golpes al crimen organizado que el gobierno lleva acumulando desde marzo. El clan Llaitul de la CAM desarticulado judicialmente. El cofundador del Tren de Aragua viniendo en extradición. El megaoperativo de motochorros venezolanos en Santiago. Las bandas de turbazos en el poniente de la capital. La célula de tráfico de menores haitianos. Y ahora el tentáculo de la Ruta 5 Sur.
Lo que emerge de esa secuencia es un patrón: el crimen organizado transnacional que llegó a Chile durante los años en que la política de seguridad fue permisiva está encontrando un Estado que ahora lo persigue de manera sistemática, coordinada y sin pausas. La formalización de los 35 detenidos el jueves será la próxima estación de ese proceso.