La autorización estaba. El recorrido también. La reunión para coordinarlo, convocada. La Confech no fue a esa reunión, ignoró el trayecto autorizado, partió desde Baquedano igual y en minutos había encapuchados atacando a Carabineros en la Alameda. 15 detenidos, dos uniformados lesionados, estaciones de Metro cerradas y el gobierno que anuncia querellas. El mismo guión de siempre. Con el mismo final de siempre.
A las 10:30 horas de este miércoles, la Confederación de Estudiantes de Chile convocó a sus bases a reunirse en Plaza Baquedano. No era el recorrido autorizado. No era el punto de encuentro acordado. Era el que la Confech decidió unilateralmente, ignorando lo que la Delegación Presidencial Metropolitana había establecido como condición para permitir la marcha.
Lo que vino después no sorprendió a nadie que haya seguido las últimas marchas estudiantiles en Chile. Porque el guión ya es tan predecible que da para escribirlo antes de que ocurra.
La historia de cómo se llegó hasta aquí
Para entender por qué la marcha de hoy terminó en enfrentamientos, hay que empezar por el viernes pasado. Ese día, la Delegación Presidencial Metropolitana convocó a representantes de la Confech a una reunión con un propósito simple y concreto: acordar el recorrido de la manifestación del miércoles 3 de junio.
La Confech no fue.
El delegado presidencial Germán Codina lo aclaró públicamente: «A los representantes de la organización se los citó a una reunión el día viernes a la que no concurrieron y justamente se buscaba poder acordar el recorrido final.»
La organización estudiantil dice que esa citación nunca existió. La Delegación dice que sí existió y que la Confech simplemente no asistió. Lo que no está en disputa es lo que ocurrió después: la Delegación aprobó la marcha con un trayecto modificado, desde Los Héroes hacia el poniente por la Alameda. «Solicito a quienes hicieron este requerimiento respetar lo que la autoridad ha determinado como trayecto», dijo Codina.
La Confech recibió esa información. Y decidió ignorarla.
Lo que ocurrió en la Alameda
Estudiantes universitarios se congregaron en Plaza Baquedano para iniciar la marcha, desoyendo el recorrido autorizado por la Delegación Presidencial. Al avanzar por la Alameda hacia Los Héroes se registraron incidentes con Carabineros, que utilizó carros lanzaguas y lanzagases para dispersar a los manifestantes.
Los incidentes comenzaron a la altura del GAM, para luego desplazarse hacia Baquedano y terminar a la altura de Salvador en Providencia. Los manifestantes lanzaron elementos contundentes contra el personal uniformado. Por lo mismo, se cortó el tránsito vehicular en la Alameda.
La movilización derivó en enfrentamientos aislados entre encapuchados y Carabineros en sectores como el GAM y la Universidad Católica. No eran estudiantes los que atacaban a los uniformados. Eran encapuchados. Los mismos que aparecen en todas las marchas. Los mismos que nadie convocó formalmente pero que siempre llegan. Los mismos que la Confech nunca condena con la misma energía con que critica a Carabineros.
El balance oficial: 15 detenidos, 2 Carabineros lesionados y querellas
Los números de la jornada son claros. La Confech cifra en 15 los jóvenes detenidos. El gobierno entrega un número similar con detalles específicos sobre las causas: el subsecretario del Interior Máximo Pavez informó que 14 personas fueron detenidas, tres de ellas por agresión a Carabineros y un menor de edad por manipulación de fuegos artificiales.
Dos uniformados resultaron con lesiones leves.
Pero el anuncio más importante del balance no fue el número de detenidos. Fue lo que el gobierno hará con ellos. El delegado presidencial Codina fue categórico: «Las 14 personas detenidas, aquellas que son por agresiones a Carabineros, desde el Ministerio respectivo se va a presentar la querella para darle el respaldo a quienes están en la calle, justamente para garantizar el orden público y que sepan que el gobierno apoya a Carabineros.»
No es solo una declaración política. Es una querella formal presentada ante los tribunales. El gobierno de Kast le manda un mensaje inequívoco a quienes agreden a Carabineros en una marcha: habrá consecuencias legales reales.
Las declaraciones cruzadas: cada uno en su trinchera
El subsecretario Pavez fue preciso al explicar la postura del gobierno ante cualquier marcha, sea estudiantil o de otro tipo: «El gobierno no tiene que evaluar la motivación política de las marchas o las convocatorias, sino asegurar la tranquilidad de los chilenos. Es por eso que nosotros hoy lo que nos interesa transmitir es el mensaje: por supuesto que bienvenida la libertad de expresión, la libertad de reunión, en la medida en que se realice conforme al respeto de la propiedad pública y privada.»
Desde la Confech, la vocera Sofía Ávila apuntó al recorrido como detonante: «Al momento de conversar con la Delegación, lamentablemente tampoco indicaron la posibilidad de hacer un cambio de recorrido de la manifestación.» Y concluyó con una frase que suena más a amenaza que a balance: «El movimiento estudiantil se encuentra alerta.»
Alerta. Después de que sus propios manifestantes atacaron a Carabineros. Después de que cortaron la Alameda. Después de que cerraron estaciones del Metro. La Confech «se encuentra alerta.»
El patrón que no cambia
Esta es la tercera marcha con incidentes en lo que va del gobierno de Kast. La del 26 de marzo terminó con 14 detenidos y encapuchados en Plaza Baquedano. La del 1 de junio en Valparaíso terminó con 10 detenidos y un ratón muerto lanzado a Carabineros. La de hoy termina con 15 detenidos, 2 Carabineros lesionados y querellas del gobierno.
El patrón es idéntico en los tres casos.Convocatoria que se presenta como pacífica, encapuchados que aparecen sin que nadie los haya invitado, ataques a la policía, detenidos, declaraciones de la Confech victimizándose y ninguna condena explícita a la violencia.
El gobierno de Kast tomó nota. Por eso las querellas. Por eso el Registro de Vándalos que avanza en el Congreso. Por eso los 26 proyectos de ley que Arrau presentó ayer en el Senado, entre los cuales está la Ley Antiencapuchados.
Chile lleva demasiado tiempo aceptando que cada marcha termine así. El gobierno decidió que eso se acaba.