El miércoles 8 de julio amaneció con el Partido Socialista en el peor momento de su historia reciente frente a la megarreforma. Lo que comenzó el lunes como una tensa discusión en un almuerzo de senadores terminó esta madrugada con un Comité Central reunido hasta pasada la medianoche, un voto de confianza que nadie quiso respaldar — ni la propia presidenta del partido — y una acusación pública de mentira que Daniella Cicardini le hizo a Paulina Vodanovic en redes sociales frente a todo Chile. Todo mientras el gobierno de Kast, según la propia Vodanovic, «tiene los votos para aprobar lo que quiera».
El detonante: se enteraron por la prensa
La crisis tiene un punto de origen preciso y humillante para la conducción socialista. El lunes en la noche, en una entrevista televisiva, el diputado UDI Javier Macaya mencionó que en la mesa de diálogo convocada por la presidenta del Senado Paulina Núñez existía un punto acordado: la oposición no recurriría al Tribunal Constitucional a cambio de modificaciones a la invariabilidad tributaria. Macaya lo dijo como si fuera un dato conocido. Para las bancadas socialistas, fue la primera vez que lo escuchaban.
«A las bancadas del PS se nos dijo que no se estaba negociando nada. Era mentira. Nos tuvimos que enterar por Macaya y Paulina Núñez, por la prensa, de que se estaba negociando con Quiroz no ir al Tribunal Constitucional por la invariabilidad tributaria», declaró Cicardini en un video publicado en sus redes sociales que en pocas horas se volvió viral.
La senadora por Atacama fue implacable con el argumento que intentó usar la conducción: «Ahora nos dicen que eran ‘conversaciones hipotéticas’. Por favor, las negociaciones hipotéticas no existen. Se negocia o no se negocia».
El almuerzo que Cicardini abandonó indignada
La escena más reveladora de la crisis no fue el video, fue el almuerzo del lunes. Reunidos en un comedor los senadores del comité PS-PPD-PL, Cicardini enfrentó directamente a Vodanovic y Castro. La acusó de llevar conversaciones «de pelota cerrada» sin informar a la bancada. Vodanovic la acusó a ella de boicotear un acuerdo que buscaba cerrar «a toda costa». La situación escaló. Antes del postre, Cicardini se levantó de la mesa y se fue visiblemente molesta. La senadora Astudillo se sumó horas después a las críticas contra la conducción.
Mientras eso ocurría en el almuerzo de senadores, la bancada de diputados del PS publicó un comunicado anunciando que recurrirían al TC. La noticia le llegó a Vodanovic en plena discusión, en el mismo momento en que ella le aseguraba a sus colegas que la vía del TC «era prematura». Castro salió a anunciar que los senadores del PS también irían al TC. La conducción del partido había perdido el control de ambas bancadas en el mismo día.
El portazo a medianoche
La noche del martes fue aún más dura. El Comité Central del PS se reunió en formato híbrido y se extendió hasta pasada la medianoche. El momento más tenso llegó cerca de las 23:50 horas, cuando el senador Juan Luis Castro — el legislador mejor evaluado por la ciudadanía en las encuestas — pidió un voto de apoyo formal para las gestiones que él y Vodanovic habían desplegado ante el Ejecutivo.
La respuesta del Comité Central fue un portazo. No hubo acuerdo. Y lo más revelador: ni la propia Vodanovic respaldó la moción de Castro. La dupla que había negociado con Quiroz quedó sin piso en su propio partido, incapaz de conseguir un respaldo mínimo para su estrategia.
Vodanovic responde — y agrava la crisis
Enterada del video de Cicardini por redes sociales, Vodanovic emitió una declaración pública en la que negó haber negociado a espaldas del partido. «Eso no es efectivo. En mi rol le corresponde dialogar. Decir que mentimos o que vamos a coludirnos con Quiroz es falso y desproporcionado», sostuvo. Acusó a Cicardini de dañar al PS y a su «capacidad de incidir en una reforma de enorme impacto».
Pero la declaración no cerró la crisis, la agravó. Desde el interior del partido, cuatro diputados y varios senadores corroboraron la versión de Cicardini: la dupla Vodanovic-Castro había avanzado en conversaciones para no ir al TC a cambio de bajar la invariabilidad a 17 años, sin informar al resto. El diputado Daniel Manouchehri fue directo en Radio Infinita: la bancada de diputados y senadores como Cicardini y Saavedra «desconocían totalmente la negociación» y se enteraron viendo la televisión. Calificó la mesa de diálogo de «ornamental».
El mapa de la fractura
Lo que el miércoles dejó al descubierto es un PS roto en al menos tres pedazos. La conducción Vodanovic-Castro, que quería negociar con Quiroz y evitar el TC. La facción Cicardini-Astudillo-Saavedra, que exige respetar el mandato del Comité Central de rechazar la reforma y recurrir al TC. Y la bancada de diputados, que ya tomó la decisión de ir al TC a fin de mes sin esperar a los senadores.
La crisis no quedó contenida en el PS. El FA sigue con Ibáñez negándose a conversar con Quiroz, a quien calificó de persona sin «madurez ni educación para conversar». El PC mantiene su rechazo absoluto a cualquier acuerdo. La oposición llega a la semana más decisiva de la tramitación de la megarreforma — con votación fijada para el 15 de julio — sin postura común, sin liderazgo coordinado y con su partido más importante en guerra abierta consigo mismo.
Lo que todo esto le regala al gobierno de Kast
La ironía mayor del día la puso la propia Vodanovic: «El Gobierno cuenta con los votos para aprobar lo que quiera». Lo dijo para argumentar que tenía sentido negociar en vez de bloquear. Pero la frase resume el estado real de la correlación de fuerzas: Kast tiene mayoría para sacar la megarreforma. Y mientras el PS debate si su presidenta mintió y la oposición no logra acordar si va o no al TC, el proyecto sigue avanzando artículo por artículo en la Comisión de Hacienda del Senado, con votación en sala programada para el martes 15 de julio.