La siguiente nota está basada en la columna «En modo empleo», publicada por Rolf Lüders, economista, en La Tercera el 16 de julio de 2026.
Rolf Lüders no necesita presentación. Ex ministro de Hacienda y de Economía, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile y uno de los economistas de mayor trayectoria del país, publicó ayer en La Tercera una columna que llega en el momento más oportuno: el día después de que el Senado despachara la Ley de Reconstrucción Nacional. Su diagnóstico es claro, su respaldo al gobierno es explícito y su advertencia es igualmente precisa.
El punto de partida: una emergencia laboral que no admite eufemismos
Lüders abre su análisis sin anestesia. Chile enfrenta una emergencia laboral. Casi un millón de desocupados, de los cuales 440.000 son mujeres y 240.000 son jóvenes. Lo más preocupante, dice el economista, es que alrededor de un tercio de esos desocupados no ha encontrado trabajo en más de un año, y la informalidad sigue aumentando.
Es el mismo diagnóstico que el economista jefe de BCI, Sergio Lehmann, había publicado semanas antes con datos empíricos sobre el costo de la delincuencia sobre el empleo. Y es la misma realidad que el INE documentó con el 9,4% de desocupación en el trimestre marzo-mayo, el peor registro desde 2021. Lo que Lüders agrega es la conexión entre ese cuadro y las políticas que el gobierno está implementando.
La megarreforma como el mejor camino — pero no el único
El primer aporte relevante de la columna es su respaldo explícito a la Ley de Reconstrucción Nacional como instrumento de empleo. Lüders sostiene que «una mayor tasa de crecimiento económico es probablemente la mejor manera de aumentar el empleo, y que también es verdad que el citado proyecto lo logrará». Es decir, el economista valida la tesis central del gobierno de Kast: que la megarreforma no es solo una reforma tributaria, es una reforma para el empleo.
La conexión es directa. La rebaja del impuesto corporativo desde el 27% actual al 23% reduce el costo de capital de las empresas, incentivando la inversión productiva que genera puestos de trabajo. La reintegración tributaria elimina la doble imposición sobre las utilidades, desincentivando la retención de ganancias y promoviendo su reinversión. La invariabilidad tributaria por tramos da certeza a los proyectos de largo plazo — exactamente los que generan empleo más estable y mejor remunerado — con un potencial documentado de 46.300 empleos en los proyectos ya evaluados por el SEA en los primeros 100 días del gobierno.
Bank of America, como documentamos la semana pasada, proyectó que la megarreforma elevará el crecimiento de Chile del 1,4% en 2026 al 3% en 2027. Hacienda estima hasta el 3,7% en su escenario alternativo. Lüders coincide en la dirección: más crecimiento, más empleo. El problema, advierte, es el tiempo.
La advertencia: los efectos no serán inmediatos
El matiz más importante de la columna es también el más incómodo para el gobierno. «Sus efectos principales no serán inmediatos», escribe Lüders sobre la megarreforma. El aumento de inversión, la contratación de trabajadores y la expansión de las empresas no ocurren el día después de que se promulga una ley. Se producen en meses y años. Y Chile tiene hoy casi un millón de desocupados que no pueden esperar tanto.
Es por eso que el economista valora la creación de la Mesa Interministerial de Empleo que el gobierno puso en marcha, el mecanismo de coordinación entre ministerios para acelerar las medidas de corto plazo. Un objetivo ya definido, dice Lüders, es crear al menos 50.000 empleos en los próximos meses mediante subsidios directos, recursos adicionales canalizados por SENCE, mayores fondos para programas de SERCOTEC y — muy importante, subraya — financiamiento adicional para la SUBDERE destinado a programas de generación de empleo municipal y regional.
Las tres medidas que Lüders pide urgenciar
Más allá del trabajo de la Mesa, el economista identifica tres iniciativas concretas que el gobierno debe acelerar si quiere tener un impacto significativo en el empleo de corto plazo.
La primera es adelantar la implementación de programas de vivienda y obras públicas. El Ejecutivo ya tiene en tramitación el Plan de Construcción de Cárceles Concesionadas por el MOP, el desbloqueo de proyectos habitacionales como el San Bartolomé II en Chillán Viejo y la ampliación del Fondo de Reconstrucción de $800.000 a $1.200.000 millones. Cada uno de esos programas genera empleo directo en construcción — el sector con mayor impacto en contratación de trabajadores sin calificación formal.
La segunda es aprobar la Ley de Sala Cuna Universal. El proyecto que el Senado tramita con 74% de respaldo ciudadano tiene un efecto sobre el empleo que Lüders destaca: aumentar la participación laboral femenina, que en Chile está hoy más de 20 puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE. Cada mujer que puede entrar o mantenerse en el mercado laboral gracias a acceso garantizado a cuidado infantil es un trabajador más en la economía formal.
La tercera es la que nadie quiere tocar abiertamente: flexibilizar significativamente el mercado laboral. Lüders es preciso sobre lo que eso significa. Reemplazar la indemnización de un mes por año de servicio por una indemnización a todo evento — similar al modelo del Seguro de Cesantía, que ya fue propuesto por la Mesa de Reactivación Laboral — y permitir que empleadores y trabajadores acuerden cómo distribuir las 40 horas semanales en vez de aplicar el modelo rígido que la ley actual impone. «Al contrario de lo que sostienen algunos en la oposición al gobierno, estas medidas flexibilizadoras respetan la legislación laboral vigente y benefician tanto a los trabajadores como a los empresarios», señala el economista.
El cuadro completo: reforma estructural más urgencia de corto plazo
Lo que Lüders traza en su columna es exactamente lo que el gobierno de Kast está ejecutando, con velocidades distintas en cada frente. La reforma estructural avanzó esta semana con el despacho de la megarreforma desde el Senado. El corto plazo avanza más lento, condicionado por la burocracia presupuestaria y la tramitación legislativa de la Sala Cuna.
La pregunta que la columna deja sobre la mesa es si el gobierno tiene la velocidad suficiente en el frente de las medidas inmediatas. Casi un millón de chilenos sin trabajo es un número que exige respuesta en semanas, no en años. Y la megarreforma, por bien diseñada que esté, no le va a dar trabajo a un joven desocupado de 22 años el próximo mes.
El diagnóstico de Lüders es un llamado a no conformarse con lo estructural y a mover también el tablero de lo urgente. Kast tiene la reforma correcta. Ahora necesita la velocidad correcta.