79% menos de ingresos ilegales, 12 kilómetros de zanja construidos y prisión para quienes intentaron sabotearlo
Hay una zanja que está cambiando el norte de Chile. No es una metáfora ni una promesa de campaña. Es hormigón, tierra removida, maquinaria pesada del Ejército y efectivos trabajando turno a turno en el altiplano más árido del planeta. Desde Chacalluta en Arica hasta Colchane en Tarapacá, el Plan Escudo Fronterizo lleva diez semanas en ejecución y los resultados ya son visibles en las estadísticas.
La obra: lo que se está construyendo en el norte
El plan que el Presidente Kast lanzó el 16 de marzo en el Complejo Fronterizo Chacalluta es el más ambicioso en materia de control migratorio en la historia reciente del país. El proyecto incluye la edificación de muros de hasta cinco metros de altura y la excavación de zanjas de tres metros de profundidad a lo largo de más de 520 kilómetros, desde Chacalluta hasta la comuna de Colchane, complementado con tecnología de vigilancia como drones, torres con cámaras térmicas y patrullajes constantes de personal militar y policial.
Los avances concretos no se hicieron esperar. A un mes del inicio de obras, el Escudo Fronterizo completa 12 kilómetros lineales de trabajos de contramovilidad: 3,5 kilómetros en Arica y Parinacota y 8,5 kilómetros en Tarapacá. Además, en Antofagasta el Ejército bloqueó seis zonas de paso críticas. Todo esto con una fuerza desplegada de 1.100 efectivos.
En Colchane, las cifras son igualmente concretas. El mejoramiento del Complejo Fronterizo Colchane registra un 23% de avance, con una inversión de $11.243 millones financiada por el Ministerio del Interior, y tiene como plazo de término fines de 2026. El ministro de Obras Públicas Martín Arrau fue directo al supervisar las obras en terreno: «Estamos en Colchane supervisando obras muy necesarias por mandato expreso del Presidente Kast. Se trata de trabajos que son claves para el orden y la seguridad en la región y el país.»
El número que lo dice todo: 79% menos de ingresos ilegales
Obras en construcción y efectivos desplegados son importantes. Pero lo que realmente mide el éxito de una política de seguridad fronteriza son sus resultados. Y los resultados del Escudo Fronterizo son contundentes.
Entre el 11 de marzo y el 6 de mayo de 2026, las denuncias por ingreso por pasos no habilitados disminuyeron un 79,3% en comparación al mismo período de 2022. En otras palabras, en menos de dos meses de gobierno, el flujo de ingreso irregular se redujo en casi cuatro quintos respecto al peak de la crisis migratoria. El subsecretario a cargo del plan fue claro al entregar estas cifras ante el Senado: «Estamos muy optimistas. Esto no es fácil, la crisis migratoria es compleja.»
Compleja, sí. Pero por primera vez en años, los números van en la dirección correcta.
El episodio que lo dice todo: intentaron sabotear la zanja y fueron a prisión preventiva
La mejor prueba de que el Escudo Fronterizo está funcionando es que el crimen organizado intentó destruirlo. Y fracasó.
El 12 de abril, efectivos del OS-7 de Carabineros sorprendieron en el sector de Pampa Toldo, en Colchane, a dos ciudadanos bolivianos operando una retroexcavadora en plena madrugada. Los imputados, Carlos Armando Lira Colque y Justiniano Canchi Gutiérrez, habían trasladado la máquina hasta la zona fronteriza para rellenar una de las zanjas construidas por el Ejército, con el objetivo de habilitar un paso clandestino e ingresar ilegalmente dicha retroexcavadora a Bolivia.
Intentaron huir al notar la presencia policial. No lo lograron. El Juzgado de Garantía de Pozo Almonte decretó prisión preventiva para ambos imputados, formalizados por los delitos de contrabando y daños calificados a infraestructura pública. El tribunal estimó que su libertad representa un peligro para la seguridad de la sociedad y fijó un plazo de 100 días para la investigación.
El mensaje es inequívoco: quien intente sabotear la infraestructura de seguridad del Estado de Chile, enfrentará la ley. Sin excepciones.
El Comité de Seguridad presidencial: coordinación en tiempo real
Detrás de cada kilómetro de zanja y cada efectivo desplegado hay una arquitectura de coordinación que el gobierno ha instalado desde el primer día. El Presidente Kast encabezó el Comité de Seguridad centrado en avances en las Macrozonas Norte y Sur, donde se analizaron operativos interinstitucionales en curso, destacando acciones focalizadas en sectores críticos. El Comité de Seguridad forma parte de las instancias permanentes de coordinación del Gobierno para enfrentar el crimen organizado, fortalecer el control territorial y avanzar en una estrategia integral de seguridad para el país.
No es un gobierno que reacciona. Es un gobierno que planifica, coordina y ejecuta con una hoja de ruta clara: recuperar la soberanía territorial en la frontera norte, kilómetro a kilómetro.
Lo que viene: 30 kilómetros de zanja en Arica en 90 días y nuevas leyes
El gobierno tiene trazada la hoja de ruta para las próximas semanas. El objetivo es llegar a los 30 kilómetros de zanja solo en la región de Arica antes de que termine el trimestre, mientras avanzan en paralelo dos proyectos de ley que buscan tipificar el ingreso irregular como delito y sancionar a quienes faciliten el cruce clandestino de migrantes.
La Macrozona Norte tiene una nueva realidad. El Estado llegó, construyó y se quedó. Y quien intente cruzar por donde no corresponde, o sabotear lo que se está construyendo, lo hará enfrentando las consecuencias.