DORMIDO HACE 6.000 AÑOS, DESPERTÓ EN 48 HORAS: EL VOLCÁN LONGAVÍ REGISTRÓ 400 SISMOS Y CHILE DECLARÓ ALERTA EN TRES COMUNAS DEL MAULE

No tiene historial eruptivo documentado en tiempos modernos. Nunca había liberado tanta energía desde que existe monitoreo instrumental. Esta semana, algo se movió en sus entrañas y los científicos aún no saben exactamente qué.

Eran las 8:34 de la mañana del miércoles 20 de mayo cuando los instrumentos del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur registraron algo inusual. Un sismo de magnitud 4,3 sacudió el interior del volcán Nevado de Longaví, en la Región del Maule. No era el primero de esa mañana. Tampoco sería el último.

Lo que vino después dejó a los geólogos con los ojos fijos en sus pantallas.

El despertar: 400 sismos en 48 horas

Desde el 20 de mayo, las estaciones de monitoreo instaladas en las inmediaciones del complejo volcánico comenzaron a registrar un incremento sostenido de movimientos volcano-tectónicos, fenómenos asociados directamente al fracturamiento de roca en el interior del sistema volcánico.

En menos de dos días, el contador no paraba de subir. Se registraron más de 400 sismos de tipo volcano-tectónico, entre los que destacan cuatro eventos con magnitud local superior a 3,0. El sismo de mayor magnitud, de ML 4,3, ocurrido el 20 de mayo, corresponde al más potente registrado desde que el volcán cuenta con vigilancia instrumental permanente.

Para ponerlo en perspectiva: en condiciones normales, el Nevado de Longaví registra una actividad basal mínima y esporádica. En 48 horas esta semana, superó todo lo que sus sensores habían medido desde que existen.

La decisión: alerta amarilla y zona de exclusión de 3 kilómetros

La respuesta de las autoridades fue rápida. Tras una mesa técnica realizada junto a Senapred, el Sernageomin elevó oficialmente el nivel de alerta técnica del volcán de Verde a Amarilla.

El jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, Álvaro Amigo, fue el encargado de dar la explicación técnica ante el país: «Hemos observado una tendencia que se mantiene con actividad interna, incluso con un sismo que superó los umbrales de reportabilidad. Estos antecedentes nos llevan a la conclusión de que el volcán se encuentra en un estado de alteración interna y, por lo tanto, se ha procedido a un cambio de alerta técnica desde verde a amarilla.»

En paralelo, la Delegación Presidencial Regional declaró Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Longaví, Linares y Colbún, en el Maule Sur, y se fijó una zona de exclusión de 3 kilómetros alrededor del cráter, con acceso estrictamente restringido para turistas, andinistas y la población en general.

¿Qué está pasando exactamente en el interior del volcán?

La clave para entender el fenómeno está en el tipo de sismos registrados. Los eventos volcano-tectónicos, conocidos en la jerga científica como sismos VT, no son temblores convencionales generados por el movimiento de placas. Son algo más específico y, en el contexto volcánico, más significativo.

Los sismos de tipo VT están asociados al fracturamiento de roca en el interior del sistema volcánico, fenómeno que ocurre cuando fluidos internos, ya sean gases, agua o magma, ejercen presión sobre las rocas intentando abrirse paso hacia la superficie.

Lo más llamativo del episodio actual es dónde se está generando esa presión. Los instrumentos identificaron la aparición de una nueva fuente sísmica localizada aproximadamente entre 4 y 5 kilómetros al suroeste del cráter principal, a una profundidad cercana a los 3 kilómetros. Una fuente nueva, en una ubicación nueva. Eso es lo que encendió todas las alarmas científicas.

El volcán que lleva 6.000 años sin erupcionar

El Nevado de Longaví es un estratovolcán ubicado en el límite entre la Región del Maule y Argentina, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Con su característica cima cubierta de nieve permanente, forma parte del paisaje cordillerano del Maule Sur y es destino frecuente de andinistas y excursionistas de toda la zona.

De acuerdo con los antecedentes geológicos disponibles, la última erupción del volcán habría ocurrido hace aproximadamente 6.000 años. En términos humanos, eso es antes de que existiera la escritura, antes de las primeras civilizaciones egipcias, antes de prácticamente todo lo que conocemos como historia.

Esa larga inactividad tiene dos lecturas posibles. La optimista: un volcán que lleva milenios sin erupcionar no tiene por qué hacerlo ahora. La que los científicos no descartan: que un sistema que lleva tanto tiempo acumulando presión interna sea precisamente más impredecible cuando finalmente se activa.

Lo que dicen los expertos: calma, pero vigilancia total

Las autoridades fueron enfáticas en llamar a la tranquilidad, pero igualmente claras en que el monitoreo no se relajará. El director nacional del Sernageomin, Mauricio Lorca, explicó la lógica detrás de la alerta: «Bajo un criterio preventivo, hemos sugerido una zona de posible afectación en un radio de 3 kilómetros desde la cima del macizo.»

La buena noticia es que la intensidad del enjambre parece estar disminuyendo. Al momento del último reporte, el volcán continúa registrando sismicidad, aunque con una tasa de ocurrencia menor respecto de los días previos. Sin embargo, el Sernageomin mantiene monitoreo activo las 24 horas del día para detectar cualquier variación en el comportamiento del sistema.

Lo que no descarta ningún especialista es la posibilidad de eventos menores. Aunque el volcán no cuenta con historial de erupciones documentadas en tiempos modernos, los expertos advierten que la actual inestabilidad del sistema no permite descartar la ocurrencia de explosiones súbitas de baja magnitud.

¿Qué deben hacer los habitantes de la zona?

Las autoridades entregaron instrucciones claras para quienes viven o planean visitar el área:

Para residentes de Longaví, Linares y Colbún: mantener atención a los canales oficiales de Senapred y seguir las instrucciones de la Delegación Presidencial Regional ante cualquier cambio en la alerta.

Para andinistas y excursionistas: el acceso a la zona de 3 kilómetros alrededor del cráter está estrictamente prohibido hasta nuevo aviso. Las autoridades hacen un llamado a respetar el perímetro de seguridad y no intentar acercarse al macizo.

Para todos: seguir el monitoreo en tiempo real a través de los reportes del Sernageomin en sernageomin.cl y las actualizaciones de Senapred en senapred.cl.

El Nevado de Longaví lleva 6.000 años en silencio. Esta semana rompió todos sus récords de actividad sísmica. Por ahora, los científicos dicen que hay que observar. Y Chile, acostumbrado a convivir con volcanes y terremotos, sabe que cuando la tierra habla, lo mejor es escuchar.

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